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HISTORIA DE LOS JUEGOS UNIVERSITARIOS NAVALES
Los
Juegos Deportivos Universitarios Navales se han constituido en el mayor evento
deportivo del país, equiparándose a lo que hace la Liga Unisur que abarca
10 instituciones desde Talca a Valdivia, pero con 5 deportes, o lo que se
realiza en la Zona Norte, la liga LUDENOR, que tiene 6 Universidades con 6
torneos entre damas y varones, desarrollándose todo esto, entre los meses de
Abril a Julio.
Haber conseguido optimizar esta
organización ha llevado varios años de trabajo, pero todo ello en post del
objetivo básico que dio inicio al torneo en los años 90: “desarrollar la
Educación Física y el deporte, en las instituciones de Educación Superior y
promover la participación de sus alumnos, aportando lugares de encuentro que
incentiven su conocimiento, camaradería y amistad.”
Quienes estamos actuando como
dirigentes, captamos el interés que despierta año a año este tipo de
competencias, sabemos del gratificante entusiasmo que atrae a los alumnos a las
pistas, canchas o piscinas, pero también, en cada temporada, sufrimos las
tensiones de organizar bien, previendo lo posible, y “¡hasta lo imposible”!,
dándole a veces muchas más horas que lo que nuestros contratos nos indican; eso
hace muy bien al torneo, lo potencia, y lo prestigia intra y extra
institucionalmente.
Después de 18 años de vigencia, y
al menos 6 con participación de diez instituciones, podemos decir con propiedad
que este torneo se ha ganado un merecido reconocimiento en el medio deportivo
regional y es un ejemplo para el ámbito nacional, y de hecho ya está siendo
copiado a lo largo del todo Chile por una nueva organización que pretende emular
la Federación Nacional Universitaria de Deportes.
Hoy hemos querido innovar un poco,
ya que al inaugurar los diversos campeonatos, normalmente, nos dirigimos a los
alumnos que son los protagonistas y muy poco a los creadores y ejecutores de las
bases y reglamentos, que sustentan el complejo mecanismo de normas, de los
controles y sanciones que operan durante los juegos.
Cuando la Comisión Organizadora se
reúne, al menos una vez a la semana, se encuentran allí 10 a 12 personalidades
diferentes, de formación heterogénea, de ideas variables y con inquietudes que,
de una u otra manera, no son 100% congruentes; ¿Cómo se avanza entonces de
manera tan fluida? ¿Cómo es posible coordinar igualitariamente los esfuerzos de
las 10 instituciones allí representadas?
Creo que son dos los factores más
importantes, por un lado, el interés en hacer que nuestros jóvenes tengan la
mejor opción de desarrollo a través del deporte, y por otro, el gran sentido de
tolerancia y respeto que existe entre este selecto grupo de delegados.
Sin duda, cada uno plantea ideas y
opina teniendo en vista su institución, pero también se replantean situaciones y
se arguye a veces con vehemencia, para buscar solución a lo problemático, para
ordenar lo débil o para reforzar lo que me rece mayor control.
Este grupo de personas, son los
gestores de los Juegos, son los que con sus ideas, proposiciones e iniciativas
nos han permitido depurarnos y ser lo que somos como organizadores, y en donde
el Presidente de la Comisión, no tiene un rol difícil ni determinante, sino que
es un simple ordenador de reuniones, situación que agradezco porque resulta
agradable trabajar en tales condiciones.
La antigua iniciativa, de los años
60, como Campeonato Universitario Militar, reactivada en 1991 e incrementada en
el año 2000, con diez participantes, es sin duda, un feliz avance en el
acercamiento entre los jóvenes que, de una u otra manera, tendrán el manejo y
conducción del futuro regional y nacional en un plazo cercano;
institucionalmente, ha sido también una instancia de relaciones amigables, de
conocimiento mutuo que genera nuevos contactos interpersonales, beneficiosos
todos para los educandos que intentamos orientar.
Por estas simples circunstancias no
podemos menos que estar felices y sentirnos realizados como organizadores, al
estar en el umbral de tan magno torneo y comprobar una vez más, que el deporte
es un elemento que acerca, nivela y crea vínculos sanos, limpios y
desinteresados que perduran por toda la vida, pues nacen bajo esa luz pura que
solo el deporte bien llevado puede dar.
Este puñado de profesores, de
dirigentes deportivos, que conocemos desde hace varios años, merece ¡”nuestra
gratitud”! porque su aporte ha sido trascendente en el desarrollo de los Juegos
en general y de cada una de las instituciones en particular. |